Conejo al ajillo

Las mejores recetas de conejo al ajillo

Conejo al ajillo receta de la abuela

Conejo al ajillo receta de la abuela

La carne de conejo es más magra que la de ternera, cerdo y pollo, y también puede ser una buena fuente de proteínas. Hay muchas maneras de cocinar conejo, pero una de las más populares y más sabrosas, es al ajillo.

Al ajillo abarca varias formas de cocción, pudiendo ser al horno, estofado, cocido o a la barbacoa. De hecho, es un gran plato para hacer a la barbacoa, sobre todo para las personas que no quieren la típica barbacoa llena de carnes grasientas y calorías.

He probado el conejo en varias barbacoas, y el resultado es muy satisfactorio. El mejor resultado es asado en la barbacoa de gas, pero también queda muy sabroso en la de carbón, o incluso en la eléctrica.

El ajo es el principal acompañante del conejo en este plato, receta que me dejó mi abuela, pero también puedes añadir otros ingredientes que le den sabor, como unas hierbas aromáticas o guisantes, o patatas fritas.

Ingredientes

  • 1 conejo entero, cortado en trozos
  • ½ botella de vino tinto
  • 3 cabezas de ajo
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • 3 hojas de laurel
  • 3 ramitas de tomillo
  • Sal y pimienta, al gusto

Método de elaboración

Podemos pedir a nuestro carnicero que trocee el conejo en varios trozos, ya que normalmente suele venir entero, de una pieza.

Lavamos bien los trozos de conejo y lo secamos con papel de cocina. Sazonamos con abundante sal y pimienta negra molida, y lo colocamos en un recipiente grande con tapa.

Abrimos una de las cabezas de ajo, pelamos y picamos todos los dientes de ajo en laminas finas, y los añadimos al recipiente donde está el conejo.

Añadimos las hojas de laurel y tomillo. Vertemos el vino por encima, lo tapamos y dejamos marinar en la nevera durante 6 horas, o idealmente durante toda la noche.

Al día siguiente, sacamos los trozos de la marinada y de la nevera, reservando el líquido de marinar. Pelamos las dos cabezas restantes, y laminamos los ajos para freírlos en una cazuela con un chorrito de aceite a fuego medio.

Una vez que los ajos estén sofritos, con un color dorado, los retiramos del aceite y los reservamos aparte. En ese mismo aceite donde hemos frito los ajos, freímos los trozos de conejo marinado hasta que estén dorados por ambos lados.

Si todos los trozos de conejo no caben en la sartén en una tanda, lo hacemos en varias tandas. Una vez fritos, añadimos el líquido de marinar a la sartén, y dejamos que hierva a fuego lento con la cazuela tapada.

Esto lo dejamos cocer así, a fuego lento, durante al menos 1 hora, hasta que la carne esté tierna y se desprenda del hueso. Si vemos que durante la cocción el líquido se evapora y ya casi no queda, podemos añadir más vino o agua.

Incorporamos los ajos de nuevo, y servimos el conejo bien caliente con la salsa, y acompañado de unas patatas fritas o una guarnición de verduritas.